Ficha película

Título:
La habitación del hijo
Director:
Nanni Moretti
Intérpretes:
Intérpretes: Nanni Moretti, Laura Morante, Jasmine Trinca, Giuseppe Sanfelice, Silvio Orlando, Claud
Calificación:
Crítica

El cine italiano ha regalado en muchas ocasiones verdaderas perlas a nivel fílmico, auténticas obras de arte que han marcado época; desde el genial Fellini hasta Visconti para llegar incluso a Benigni, las emociones, los sentimientos y el sentido de la entrañabilidad pocas veces se retrataba con tanta ternura como en esta cinematografía, acaso afín a la nuestra por aquello de lo “latino”. Bromas aparte, si olvidamos el “cine espectáculo”, quizás la visión cinematográfica latina sea de las más lúcidas a la hora de diseccionar buena parte de las ilusiones, esperanzas y sentimientos humanos.
Pero como hablar de entelequias y generalizaciones no es justo en absoluto, hablemos de hombres, que son a la postre los que hacen las películas. Para hablar de Moretti, tendríamos que remontarnos a una visión ácida y cómica de la realidad actual, como ya planteó en sus anteriores cintas, plagadas de una sentido del humor único hasta ahora en el panorama cinematográfico internacional; pero ahora Moretti ha dado una vuelta de tuerca en su trayectoria, mostrando algo tan normal y a la vez tan terrible como la pérdida de un hijo adolescente en un accidente, que trastoca no sólo el entorno familiar, sino las personalidades de los que comparten ese abrumador dolor, hasta el punto de cambiar radicalmente cada una de sus vidas.
La mirada compasiva del padre, un psiquiatra, se torna cruel cuando ve al paciente por el que dejó a su hijo ir a hacer pesca submarina, donde murió en un accidente; el hecho de situar al personaje central del film en el brete de la comprensión hacia los demás es un acto de verdadera lucidez argumental de Moretti, que consigue trastocar los sentimientos de un hombre supuestamente frío y racional, y lo convierte en una especie de ser herido que no es capaz de distinguir entre lo que está haciendo, abrumado por un sentimiento de culpabilidad que le incapacita tanto para hablar con los demás como consigo mimo. A su vez, la madre se obsesiona con una carta que encuentra dirigida a su hijo muerto y la hermana quinceañera decide romper con todas sus anteriores relaciones sentimentales.
Cinematográficamente hablando, el realizador no sólo demuestra un completo dominio del lenguaje, sino que además utiliza muchos recursos sonoros –como la música e incluso elementos tan peregrinos como un destornillador eléctrico atornillando la tapa del ataúd del hijo- como auténticos mazazos para el espectador, que es partícipe en todo momento del dolor de los protagonistas: una madre, un padre y la hermana del chaval.
Merece igualmente la pena señalar la sensibilidad a la hora de hacer avanzar el brillante guión, que jamás se estanca y que encierra una preciosa moraleja que se eleva a la categoría de elegía poética para una reflexión tan humana como desgarradora en una circunstancia de estas características. Emotiva, dulce, entrañable y sensible, el último film de este brillante autor italiano nos ha regalado una destilación de la mejor nostalgia.


Federico Casado Reina



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