Ficha película

Título:
King Kong
Director:
Peter Jackson
Intérpretes:
Naomi Watts, Jack Black, Adrien Brody, Colin Hanks, Andy Serkis, Jamie Bell
Calificación:
Crítica

Confieso que después de su megaepopeya de El señor de los anillos y cuando me enteré del próximo proyecto de Jackson sinceramente me pregunté ¿Hacía falta otra versión más de King Kong? Tras ver la película, se produce un sentimiento ambivalente: por un lado, no cuenta nada nuevo, e incluso existen momentos demasiado tópicos en los diálogos y el desarrollo dramático general. Pero a las dos versiones anteriores -la clásica de Cooper y la de Dino de Laurentiis- les faltaba realismo. O sea, que la lírica y los sentimientos eran utilizados para ocultar una precariedad en los efectos visuales. Ahora todo eso se ha subsanado totalmente, creando una historia realista en cuanto al gran mono, aunque algo desvaída en torno a los personajes reales. Por si algún despistado no lo recuerda, se trata de una expedición que viaja a una remota isla y allí descubre un prodigio de la naturaleza, o sea a un gorila de dimensiones inconmensurables, y se lo traen a Nueva York, donde se forma la marimorena. Todas las secuencias de la Isla de la calavera -Skull Island, en el original inglés- son tan espectaculares que el Jurassic Park de Spielberg queda reducido a un simple videojuego de Game Boy; la acción en cambio, es mucho más salvaje y brutal de lo esperable, desmarcándose del público infantil que seguro que lo pasará mal en alguna ocasión.
Centrándonos en el núcleo argumental de la historia -esto es, la relación entre lo primitivo, brutal e inocente, y la sofisticación de la sociedad, la maldad y los intereses humanos, Jackson hace una apología algo ñoña de valores, llegando a cansar con tanta moralina -especialmente en la parte final, con un Jack Black bastante poco creíble, en contraposición con los dos excelentes trabajos de Brody y Watts, más guapa que nunca-. El problema es que Jackson ha querido hacer una obra tan monumental como su mono, bien contada, pero excesivamente larga en sus planteamientos y algo lenta en algunos momentos, ralentizando notablemente el ritmo y llegando a cansar en un segundo acto -que además tiene un descanso hacia la mitad, hablamos de casi ¡¡3 horas de proyección!!-. La broma de ubicar el mundo del cine en la génesis de la acción es brillante -haciendo casi un paralelismo con la propia vida de Jackson, y su tesón para llevar a la pantalla El Señor de los Anillos cuando la gente dejaba de creer en su megaproyecto.
A modo de resumen, este film puede justificarse para ver definitivamente a King Kong actuar -e interactuar- con los otros personajes, cosa que hasta ahora quedaba reducido a unos peluches mal vistos y poco creíbles. Pero podría haber agilizado mucho más el ritmo de la historia, recortándola por lo menos 20 minutos.


Federico Casado Reina



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