Ficha película

Título:
Harry Potter y el prisionero de Azkaban
Director:
Alfonso Cuarón
Intérpretes:
Emma Thompson, Maggie Smith, Alan Rickman, Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Robbie Coltrane, Gary Old
Calificación:
Crítica

Todo el mundo esperaba la adolescencia de Harry Potter como agua de mayo. Pero la fórmula -¡ay!- empieza a resentirse: si en las dos primeras entregas funcionaba la traslación casi literal de los libros a la gran pantalla, en la tercera parte –la más compleja de la saga, para muchos- se ha evolucionado del texto original para dar como resultado un guión teóricamente más rico, más “adulto”, y lleno de claves que enriquecerían la vida y destino del ya chavalote mago de la cicatriz en la frente. Entonces ¿qué ha pasado? Pues que se ha centrado todo el peso de la historia en Harry Potter olvidando las características especiales tanto de los personajes clásicos de la historia –desde sus inseparables compañeros Hermione y Ron a los profesores – como de las nuevas incorporaciones al relato, que a base de hacerlo terrible, siniestro y casi apocalíptico, se ha convertido el demasiado denso, lento y hasta aburrido: un nuevo año en la academia de Hogwarts supone un nuevo reto para Harry, ya que por primera vez se ha escapado un mago prisionero de la prisión de Azkaban y ha jurado encontrar a Potter al precio que cueste. Recluido en la escuela de magia y custodiados por los Dementors, los guardianes de Azkaban, los estudiantes superarán un nuevo año y casi llegarán a la madurez descubriendo criaturas mágicas como el Hipogrifo o aprendiendo nuevos hechizos para poder solucionar sus propios problemas.
Todo parece perfecto, todo parece encajar, pero el sentido más tremendo de la historia, tomado por Cuarón como una narración más negra, dramática y exenta de sentido del humor, ha logrado convertir una película de fantasía e ilusión casi en un relato lineal de terror, con el problema que no tiene prácticamente terror. Entonces es cuando nos encontramos con algo que no es ni una cosa –una película “familiar” para todos los públicos-, ni la otra –una película para adolescentes, con momentos de terror y encrucijadas existenciales-. El público de todo el mundo ha recibido tibiamente este nuevo capítulo en las aventuras de Harry Potter, que ha sido demasiado pequeño para afrontar problemas adultos, y demasiado grande para seguir siendo un niño. Y es que a Harry, los problemas le crecen. Menos mal que no tenía un circo.


Federico Casado Reina



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