Ficha película

Título:
La joven de la perla
Director:
Peter Webber
Intérpretes:
Scarlett Johansson, Colin Firth, Essie Davis, Tom Wilkinson, Judy Parfitt, Cillian Murphy, David Mor
Calificación:
Crítica

La inspiración es uno de los elementos fundamentales en toda la obra artística, como también lo es la transpiración –alguien dijo que cuando llegara la musa, le tenía que coger a uno trabajando…- y esta película es una reflexión sobre la sublimación del deseo a través de la inspiración: basada en la excelente novela de Chevalier, la película nos cuenta la vida de Griet, una joven holandesa de buena familia que tras la muerte de su padre entra a trabajar como sirvienta en la casa del famoso pintor flamenco del siglo XVII, Johannes Vermeer, con el que comenzará una paulatina relación cada vez más estrecha, hasta convertirse en la modelo del famoso cuadro que da nombre a la novela y a la película.
Ficcionando la personalidad de la chica del cuadro de Vermeer, el film consigue una aproximación muy original a temas como la pasión y la obsesión, a través de la singular relación entre el pintor y la sirvienta, que intenta meterse en la mente del artista para no desordenar su mal ordenado estudio, en su particular “caos” creativo. Alejándose notablemente del clásico melodrama y aún más del tópico “biopic” sobre un artista, la cinta tiene momentos memorables, que además han sido rubricados con ejemplar maestría por el director de fotografía Eduardo Serra, logrando una textura e imagen muy parecida a la que Vermeer imprimía en sus cuadros, manejando la luz con inigualable maestría. La parsimonia, y el tono pausado en el film además le dotan de una progresión dramática envidiable, llena de profundidad en cada secuencia y en cada personaje, viajando hasta el interior de cada uno de ellos y sus propias motivaciones.
En la emergente carrera de Scarlett Johansson –tras el éxito de “Lost in Translation”- este es otro importante peldaño al que ha subido, demostrando la profundidad de sus miradas y su inequívocamente magnética presencia ante las cámaras. El resto del reparto está verdaderamente impecable, destacando Wilkinson y por supuesto, Colin Firth, un excelente actor que parece recoger ahora los frutos de una ignorada trayectoria en la que ha demostrado gran calidad y mucha versatilidad.
En definitiva, una película preciosa y preciosista, que bucea en las intrincadas relaciones sentimentales y creativas de un artista y su modelo, con todo lo que ello pudiera acarrear, y que además se convierten en más problemáticas en la Holanda calvinista del siglo XVII.


Federico Casado Reina



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