Ficha película

Título:
Kamchatka
Director:
Marcelo Piñeyro
Intérpretes:
Ricardo Darín, Cecilia Roth, Héctor Alterio, Fernanda Mistral, Tomás Fonzi, Mónica Scapparone, Milto
Calificación:
Crítica

Mucha gente dice que los artistas siempre repiten su obra una y otra vez, cambiando solamente algunos componentes estéticos. Ciertamente, en muchos casos sucede eso, con ejemplos gloriosos en cada una de las disciplinas artísticas, desde la pintura, la escultura, la música o la arquitectura. El cine, evidentemente, no podía ser menos, y un cineasta tan partícular como Piñeyro ha repetido numerosas veces su personal universo en cada una de sus películas: el enfrentamiento al orden establecido, que se revela como corrupto, la unión y comunión entre generaciones diferentes aportando cada una su propia visión o la rendida pasión son temas recurrentes en su narración fílmica, siempre brillante y de una corrección formal verdaderamente singular. Al igual que sucedía en “Caballos salvajes”, ésta es una historia de huida. Como pasaba en “Plata quemada”, la pasión embarga la relación de la pareja principal –aunque ahora, sea heterosexual- y la historia también se ubica en los años setenta –en el inicio de la dictadura militar-. Resulta curioso que hasta ahora Piñeyro –que demuestra en su discurso un tono de preciosa rebeldía y libertad- no haya tocado el tema de la dictadura militar de manera directa, pero la espera ha merecido la pena: a través de los ojos de dos niños, vemos cómo una familia tiene que huir precipitadamente, escondiéndose en una apartada casa de campo donde la supervivencia puede depender, precisamente, de la imaginación que todos le puedan echar a sus respectivas vidas.
Uno de los elementos más brillantes de todo el film es una dirección actoral apabullante, algo que el realizador domina desde sus primeras películas, y que ahora se subraya con la presencia de dos actores del peso específico de Darín y Cecilia Roth, ambos soberbios. También la presencia de los dos niños es notable, así como los encuentros que tienen con un adolescente refugiado, interpretado impecablemente por Tomás Fonzi, al que ya vimos en “Nueve Reinas” o la injustamente olvidada “Una noche con sabrina love”.
Pero con todo, esa amalgama de nostalgia llega a resultar algo pesada hacia la mitad del film, desgranando excesivos detalles y ralentizando el desarrollo argumental de la cinta. De todas las formas, cada una de las intervenciones personales salva el expediente, con monumentales diálogos lanzados con exquisita contundencia, que paradójicamente, no resulta hiriente con un tema tan peliagudo como el que toca. Esa pérdida de la inocencia, es una soberbia parábola trazada por Piñeyro, dando que pensar en el mensaje global del film, capaz de emocionar por dicha reflexión, y por la habilidad de enternecer con esos pequeños detalles que todos recordamos de la niñez, cuyo significado real no tiene que ver, generalmente, con su auténtico ser. Una película preciosa, aunque algo lenta.


Federico Casado Reina



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