Ficha película

Título:
Ali
Director:
Michael Mann
Intérpretes:
Will Smith, Jamie Foxx, Jon Voight, Mario Van Peebles, Ron Silver, Jada Pinkett.
Calificación:
Crítica

Indudablemente, una de las figuras más carismáticas de la historia contemporánea -¿acaso tienen otra?- de los norteamericanos es Classius Clay o lo que es lo mismo, Muhammad Ali. Un boxeador que revolucionó el mundo pugilístico, no ya por sus novedosas técnicas, más propias de un peso medio que le dieron el máximo título de los pesos pesados, sino por su carisma, su talante y su reivindicación del mundo negro en la sociedad estadounidense; Classius Clay fue uno de los pocos personajes populares que se enfrentó abiertamente al gobierno de los Estados Unidos en la Guerra del Vietnam y que se negó a ir reclutado.
Con un material así, Will Smith, máximo interesado, artífice y productor del film, quería haberse situado en el olimpo de los actores de gran reputación y “serios”, lejos de payasadas como “Men in Black” o “Wild Wild West” o películas comerciales de poca estofa como “Independence Day”; para ello Smith engordó varios kilos de músculo, asemejándose bastante al boxeador real; también contrató a un director de mirada aguda probada experiencia como Michael Mann –que deslumbró a todos con “El último mohicano”, “Heat” y “El dilema”-, y encima, tenía una historia que mezclaba controversia, integración racial, populismo y un personaje tan carismático como Classius Clay. Pero la apuesta, desgraciadamente, le ha salido mal. Mann no ha sabido mantener la tensión en el guión, como sucedió en “El dilema”, uno de sus filmes más incomprendidos. Su ojo, capaz de reinterpretar una realidad social, no ha logrado entrar en las intrincadas explosiones de genio que tenía el boxeador y no las ha integrado en la historia, convirtiéndose casi en más esquizofrénico que el Russell Crowe de “Una mente maravillosa”. Toda la pasión, el genio y la furia que estaba en el ring no tenía explicación ni correlato en la vida cinematográfica del personaje. Tampoco el entorno histórico y social del film se ha conseguido, quedando sin delimitar toda la emotividad del personaje, que salta de manera tan abrupta como sus puñetazos en las peleas. En esa escalada quizás el único elemento bien planteado es la mirada de Ali cuando, viéndose en la cima, entiende que los demás no pueden seguirle o comprender su verdadera lucha.
Para colmo de males, Mann no acierta con el ritmo del film, que alterna momentos de gran pasividad con otros de frenética y poética acción en los combates –siempre pensaré que los de “Toro Salvaje” y los de la saga “Rocky” son los más espectaculares de la historia del cine- y la historia nos resulta lejana, sin que consiga que un espectador que no ha nacido en Estados Unidos tome partido por un personaje netamente Norteamericano. Es imprescindible conocer la biografía previa de Ali para entrar en el juego, y desgraciadamente, eso no sucede en todos los casos. Una pena.


 
Federico Casado Reina
 



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